viernes, 29 de mayo de 2009

jueves, 28 de mayo de 2009

martes, 26 de mayo de 2009

La deuda que sube y sube

Los países de la zona euro generarán un billón de déficit público hasta 2011. El FMI prevé que la deuda de los países ricos llegue al 140% del PIB en 2014 - Almunia avisa de las dificultades para financiar tanto endeudamiento.

miércoles, 20 de mayo de 2009

La caída del PIB es mayor de la esperada


El desplome del consumo y la inversión provocan una contracción del PIB del 3%

El desplome del consumo y la inversión hizo que en el primer trimestre del año la economía española cayese el 3% respecto al mismo periodo de 2008 y el 1,9% en tasa intertrimestral, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Además, el deterioro de la economía española hizo que el empleo cayese el 6%, lo que supuso la pérdida de 1,14 millones de puestos de trabajo a tiempo completo en un año.
Los principales responsables de la caída de la economía española fueron el consumo, que entre enero y marzo decreció el 4,1%, frente a la bajada del 2,3% del trimestre anterior, y la inversión que cayó el 13,1% frente al 9,3% registrado entre octubre y diciembre.

La economía japonesa registró en el primer trimestre de 2009 una caída récord del 4% respecto al último cuarto del año pasado, mientras que si se compara con el mismo periodo de 2008, la contracción alcanza el 15,2%, un porcentaje inédito desde la Segunda Guerra Mundial, ha anunciado esta madrugada (hora española) el Gobierno. Se trata además del cuarto retroceso trimestral consecutivo de la economía japonesa -la primera vez que sucede en Japón-, castigada por un descenso de la demanda interna y externa, según un informe recogido por la agencia Kyodo.

martes, 19 de mayo de 2009

¿Por qué dura tanto la crisis?

Gabriel Tortella compara con el 29:
 La caída del empleo es de enorme trascendencia porque el factor humano es el más relevante elemento productivo, el más importante componente de la demanda y, además, y sobre todo, porque la finalidad última de la actividad económica es procurar la mayor felicidad para el mayor número de seres humanos.

Las consecuencias de la actual crisis son muy difíciles de prever, pero sí puede afirmarse que, cuanto más dure, más graves serán, porque varios años de desempleo y malestar social, no limitados a los países ricos, que al fin y al cabo tienen recursos para amortiguar la penuria, sino extendidos a países pobres, pueden dar lugar a problemas y tensiones políticas de dimensiones incalculables.


El intento de defender el sistema monetario del patrón oro [en la crisis del 29], que requería una política monetaria restrictiva, fue uno de los factores que acentuó el pánico y empeoró la catástrofe. Hubo muchos otros elementos que contribuyeron al alargamiento y la profundidad de la caída (entre ellos el resurgir del proteccionismo), pero otro grave error, especialmente del Gobierno norteamericano, fue su voluntad de impedir que cayeran los precios y los salarios. Un artículo muy conocido de Peter Temin, catedrático de MIT, compara la evolución de los salarios en Estados Unidos y la Alemania nazi y muestra cómo la caída de los salarios en Alemania y las medidas intervencionistas del Gobierno, acabaron en muy poco tiempo con el paro alemán, que era aún mayor que el de Estados Unidos en 1932. En este país, donde los salarios reales aumentaron durante la depresión, el alto nivel de paro no desapareció hasta la Guerra Mundial.

Pero si se están tomando las medidas adecuadas, ¿por qué dura tanto la crisis?

La moderación de los salarios favorece el empleo o aminora el desempleo. El mantenimiento artificial del salario, como se está haciendo en España, segmenta el mercado de trabajo, separando a empleados privilegiados y parados desprotegidos. Debido a la rigidez salarial, la Gran Depresión conoció tasas de desempleo sin precedentes.
La comparación entre ambas crisis nos dice bien a las claras que un mercado laboral rígido multiplicará y prolongará el volumen de desempleo y, por tanto, la desesperación de millones de trabajadores. Las consecuencias pueden ser catastróficas, como lo fueron las de la Gran Depresión.
Estos preocupantes datos sobre Europa.
Entre enero y marzo pasados el conjunto de la UE decayó un 2,5% de su Producto Interior Bruto (PIB), frente a un 1,6% en EE UU. Alemania, que representa un poco más de la cuarta parte del conjunto de la zona euro, cayó casi un 7% en términos interanuales. Italia, 5,9%; Francia, 3,2%; Reino Unido, 4,1%; España, 2,9%. La hecatombe, en los países bálticos: Letonia, -18,6%; Estonia, -15,6%; Lituania, -10,6%.
Los eurobarómetros y los sondeos nacionales que se hacen públicos con motivo de las próximas elecciones europeas indican una sensación de fin de siècle, o de estación término de una época en muchos europeos, en la que se combinan el decrecimiento económico, la desafección política y el descontento social ante lo que está sucediendo (primeras manifestaciones sindicales en varias ciudades europeas).

lunes, 18 de mayo de 2009

Lo que ZP no supo o no quiso explicar

El discurso de Zapatero parece no entender que el crecimiento solamente puede venir desde la iniciativa privada y que el papel del Gobierno es crear las condiciones estructurales para que esa iniciativa se desarrolle, sin intentar adivinar qué actividades o sectores serán los ganadores y cuáles los perdedores.
1. Primero, la reforma laboral. Hace semanas, cien académicos han puesto sobre la mesa una propuesta de reforma laboral clara, sencilla y factible. Lo que hace falta ahora es que los partidos, los interlocutores sociales y el Gobierno aborden esta cuestión sin excusas. La economía del conocimiento demanda un nuevo mercado de trabajo. 
2. En segundo lugar, una reforma de las pensiones que lleve a una sustancial reducción de las cotizaciones sociales y a un incremento de la edad de jubilación es el único camino posible. No hacen falta más medidas, pero éstas son tan necesarias para el cambio como el aire limpio. Sobre este tema el silencio del Gobierno, oposición e interlocutores sociales es atronador. 
3. En tercer lugar, una reforma orgánica de la imposición fiscal. Correctamente, el presidente del Gobierno ha subrayado que, con una presión fiscal del 33% del PIB, la imposición fiscal en España es menor que en muchos países de la UE. Así es, pero, al mismo tiempo, mantenemos una distribución de cargas entre los diferentes impuestos que es especialmente gravosa con el trabajo, especialmente el trabajo más cualificado, que es justo lo que necesitamos incentivar. 
4. En cuarto lugar: la inmigración. Los inmigrantes no constituyen solamente la mayoría de los parados, sino que siguen llegando inmigrantes escasamente cualificados. Un cambio radical en la política de inmigración es una pieza crucial para un nuevo modelo de desarrollo. 
5. Quinto, el sistema financiero. La reforma de las cajas de ahorro, para que den cuentas a alguien, preferiblemente al mercado, debe hacerse antes de que sea demasiado tarde. 
6. Finalmente, la educación y en especial las universidades. El discurso del presidente contenía varias y útiles medidas para el sector de la educación, pero se ha quedado corto con lo principal: reformar el sistema universitario para que las universidades españolas puedan competir libremente entre ellas, y que ganen las mejores. Es decir, hay que premiar a las universidades que producen más investigación de calidad y jóvenes trabajadores mejor preparados. Es aquí, únicamente desde estas bases, y no desde incentivos fiscales y dirigismo político, desde donde puede surgir el nuevo modelo de crecimiento que España necesita.