Resulta asombroso lo fácilmente que los políticos de todas las orientaciones -incluso los firmes partidarios ideológicos del mercado desregulado- han aceptado la idea de que el Estado debía rescatar a los bancos y las compañías de seguros cuando se encontraran con problemas. Pocos han estado dispuestos a correr los riesgos inherentes a la decisión de dejar desplomarse a bancos importantes. Muchos temían un desempleo a gran escala, un maremoto de quiebras, millones de familias expulsadas de sus casas, la red de seguridad social tensada hasta el punto de desbaratarse y tal vez disturbios y un resurgimiento del extremismo político que llevó a Hitler al poder en Alemania durante la depresión del decenio de 1930.EEUU controla ya el 36% de Citigroup, otro tanto ocurre con el Bank of America. En Gran Bretaña lo mismo con el Royal Bank of Scotland. Alemania, Francia, Suiza. ¿Quién pagará el enorme déficit derivado, quién se comerá los activos tóxicos?
Lost Highway (Carretera perdida) Trilogía I
Hace 15 horas
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